Por el camino de
San José Moscati
- Mi experiencia

"Volver a dar un sentido a la vida"

Doct. Francesco Vernaglione
[Traducción por Ricardo Quintana]

Sobre la huella de San Giuseppe Moscati he reencontrado mi vocación de médico en el sentido más profundo de la palabra. La salud del cuerpo pasa a través del bienestar de la mente y del alma. Conocer al Médico Santo me ha acercado a Jesús y a María, a Dios Padre. Mi trabajo es mi oportunidad para evangelizar y como cardiólogo trato de ayudar a redescubrir la alegría de abrir el corazón a Dios.

En nuestra societad hiper-tecnológica parece que lo que nos interesa más sobretodo, es el consumo...

Hipócrate decía "Cuando se está enfermo, es preciso cambiar el modo de vivir, es claro que aquello que se seguía era malo en todo o en parte o en alguna cosa".

Estas palabras nos ayudan a entender que nuestro estilo de vida no va bien. Todos soñamos con ciudades más seguras, una naturaleza menos contaminada, una paz duradera, mayor solidaridad para quien la necesita, remedios más eficaces contra las enfermedades y no obstante parece todo tan lejano.

¿Quizá la humanidad hiper-tecnológica, que ha superado el punto de equilibrio, está perdiendo de vista aquellos valores y aquellos sentimientos que hoy parecen fuera de moda, y que también han hecho toda nuestra historia?.

Parece casi que, lo que nos interesa más sobretodo, es el consumo. Así, arriesgamos de consumir nuestra salud y también con ella nuestra existencia que es un don, un bien gratis y de inestimable valor con todo aquello que contiene.

En teoría todos, sobretodo quienes tienen la fortuna de vivir en los países más desarrollados, deberíamos estar mejor, sin embargo no es así: la miseria, la criminalidad, las guerras no tienden a disminuir , la naturaleza es siempre más contaminada y el Hombre está siempre más desorientado.

No se es más capaz de sentir sobre la propia piel las emociones, a lo mejor el miedo de no saber dirigirlas, los sentimientos vienen siempre más castigados para ser devorados de la lógica del fast food. De este modo se renuncia también a aquellos ideales que son frutos de la creatividad, de la inteligencia y de la cultura propia de un país.

La comunicación se hace más a través de la tecnología y siempre menos a través del cuerpo. Pegados a la computadora, a los celulares , a la televisión, ya no se vive la vida activamente, esperamos que alguien lo haga por nosotros, acaso son los mitos de aquel nuevo "Olimpo" representado en el mundo del espectáculo, hecho de publicidad e imágenes que nos hacen caer en una realidad que no nos pertenece.

Lamentablemente también la educación de los hijos se confía a menudo, inconscientemente, a los medios de comunicación que no son " padres atentos" y tenerlos como educadores puede ser verdaderamente peligroso para las generaciones futuras a las cuales les faltarán las propias raíces.

Corremos continuamente para alcanzar aquel sustento que hoy pareciera indispensable: el dinero. Esto debería permitirnos conquistar todas aquellas comodidades que tendrían que asegurarnos el bienestar, pero el resultado es que se vive a medias y no plenamente, tanto en los buenos como en los malos tiempos.

La salud es equilibrio, como el contacto indispensable con la naturaleza

También en las vacaciones corremos. Quien se detiene está perdido, porque está atrapado en una cadena de montaje, que sino corre, no podrá alcanzar la ilusión de poder descansar. Si, la ilusión, porque también en descanso, si no hay amor por nuestra vida y por la de los demás , no se puede saborear la belleza y la consciencia de estar vivos , en armonía.

La salud es equilibrio y hoy se está perdiendo, así como el contacto indispensable con la naturaleza. Rompamos este hechizo que nos obliga a una carrera hacia el vacío y potenciemos nuestra capacidad de emocionarnos, viviendo juntos, en armonía, aprendiendo el arte de convivir y no evitándola , idealizando en vez, un modo virtual que no existe y que nos hace perder contacto con nuestra dimensión humana.

La vida no es aquella que vemos en televisión, tal vez espiando el "Gran Hermano" . Todo esto nos hace paranoicos, siempre más egoístas, irritables y competitivos, en vez de unirnos nos divide llevándonos irremediablemente en un mundo gobernado por el individualismo.

Creo que cada uno de nosotros debe reflexionar y examinar su propia vida, preguntándose a dónde piensa llegar y que cosa cree que debe enseñar a sus propios hijos y a las generaciones futuras, sino aquellos valores inmortales que no responden a las leyes del mercado y al inexorable progreso tecnológico por el cual todo, después de pocos meses , es superado.

Son los valores universales, en cambio, los que nos unen y que nos hacen crecer. La vida es una sola y es una ocasión irrepetible para sentir, estar alegres, también sufrir, para crecer y alegrarse de nuevo, convivir, amar.

Estoy convencido que la verdadera humanidad hoy está constituida de aquella parte que sufre y de quien es su vecino, porque obligada a renunciar a todo lo superficial, es todavía capaz, a pesar de los pequeños o grandes malestares , de saborear la belleza del don más bello que es la vida . Pensemos en todos aquellos minusválidos , en sus familias, a todos aquellos que son víctimas de la guerra, del hambre de la esclavitud . Un poeta francés decía que estos son "almas engrandecidas en cuerpos impedidos", por su debilidad, fragilidad , invalidez. En esta humanidad que nos impone una mejor calidad de vida y que nos induce a reflexionar sobre su belleza y gratuidad.

Tomando como ejemplo esta humanidad que es todavía capaz de llorar, sonreír y amar , buscamos recuperar nuestra identidad de seres humanos y de alejarnos de aquella "maldita tentación" de llegar a ser máquinas sin corazón.

La salud no es solamente un estado del cuerpo es también el de la conciencia y en el malestar, aceptarnos a nosotros mismos y a los demás con todos nuestros límites y defectos es un gran paso adelante hacia la mejoría. Detengamonos un poco para reflexionar y redescubriremos en nuestro interior aquella paz, aquel entusiasmo, aquella vitalidad que da sabor a la vida.

"La vida es un bien de inestimable valor y vivirla es una ocasión única e irrepetible. Es un don precioso, de proteger y transmitir a las generaciones futuras . Sea en la salud que en la enfermedades es necesario comprender que emociones, sentimientos y experiencias dependen en gran parte del valor que nosotros mismos atribuimos a nuestra existencia.

La vida no es un bien de consumo, sin embargo, a menudo corriendo frenéticamente quedamos indiferentes a su paso, sin detenernos a reflexionar , sentir y compartir. La salud y la enfermedad no representan solo la condición del cuerpo , sino también un estado de nuestra conciencia."

Recuperando el respeto por nuestra existencia y por quien se esfuerza en defenderla, podremos vivir mejor y afrontar el futuro que nos espera, más adecuadamente a las nececidades del hombre.

El escuchar con amor y desinterés desarrolla un "potenciamento afectivo" tal de
volver a dar un sentido a la vida

Considerando que morir por enfermedad y vejez no es debido a los males de la sociedad, ¿lograremos detener la espantosa cadena de muertes por hambre, guerras, suicidios, droga, alcoholismo, accidentes de carreteras... que invade nuestra civilización tecnológica, golpeando a quién es más vulnerable: los niños y los jóvenes que esperan, del mundo de los adultos, una guía segura para enfrentar la vida y saberla respetar?

"Quiero una vida más temeraria..." Así el famoso cantante Vasco Rossi años atrás iniciaba una famosa canción, colocando en evidencia un deseo , sobretodo juvenil, de romper los esquemas para vivir de forma extraordinaria. Hoy no se habla nunca demasiado de depresión, sobretodo si se refiere a la población joven. Los porcentajes son alarmantes y de todos modos los subestimamos , en cuanto, gran parte de la población golpeada de este sufrimiento, no llega a darse cuenta de que es capaz de reconocer los síntomas, que a menudo vienen enmascarados.

Un conflicto no superado o no expresado , produce a menudo un bloqueo de las comunicaciones, es como si las emociones y con ellas los sueños , los deseos fueran encarcelados en el alma, deseosos de salir. El escuchar con amor y desinterés genera en el interlocutor la sensación de ser comprendido, escuchado y si se crea un buen vínculo, se desarrolla un "potenciamento afectivo" tal de volver a dar un sentido a la vida y liberar aquel conflicto que había generado tanto sufrimiento.

Lentamente se recupera aquel equilibrio perdido, hasta dejar caer "la máscara de valentía" que escondía el dolor y la tristeza. Sustituir esas fuertes emociones negativas que estos jóvenes buscan, con fuertes emociones positivas que sólo los grandes ideales pueden dar, sería un gran paso adelante y es nuestro desafío para el futuro.


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