La iglesia del Gesù Nuovo
Breve guía artística

Domenico Parrella s.j.
Traducción de Eloy José Santos

Arcadas interiores en dirección del ábside
Foto de Vittorio Di Cesare

Es la iglesia más importante construida por los jesuitas en Nápoles. Se llama "Jesús Nuevo" (Gesù Nuovo) porque los jesuitas ya habían construido, en 1568, una iglesia del "Jesús" (que ahora se llama "Jesús Viejo". Esta primera iglesia pertenece actualmente a la diócesis, y el inmueble donde una vez residieron los jesuitas es ahora sede de la Universidad de Nápoles.

La iglesia nueva, iniciada en 1584, bajo la dirección del arquitecto jesuita Giuseppe Valeriano (1542-1596), fue terminada en 1601, y se dedicó al Nombre de Jesús y a la Inmaculada Concepción de María, como está escrito en el pergamino colocado junto a la primera piedra, bajo el primer pilar central. La iglesia es conocida popularmente como el "Jesús Nuevo".

LA FACHADA

La fachada de la iglesia, con aparejo almohadillado, es una adaptación del palacio de los Sanseverino, príncipes de Salerno, construido en 1470 por Novello da San Lucano. Los jesuitas compraron el palacio por 45.000 ducados y lo transformaron en iglesia.

Detalle del fresco de Solimena.
Foto de Vittorio Di Cesare

EL INTERIOR

La planta es de cruz griega, con tres naves que se corresponden con las tres puertas de entrada. El estilo arquitectónico es renacentista y la ornamentación barroca. Desde el pavimento de mármol hasta la cornisa se elevan grandes pilastras recubiertas de mármoles policromados. Los altares y las balaustradas han sido realizados con incrustaciones de mármol. En total hay once capillas.

NAVE CENTRAL

En el interior, por detrás de la fachada, puede observarse un gran fresco que representa a "Heliodoro expulsado del Templo de Jerusalén", de Francesco Solimena (1657-1747), que se inspira en el episodio bíblico narrado en el II Libro de los Macabeos, cap. III.

Los frescos de la bóveda, en la parte de la nave comprendida entre la puerta y la cúpula, son de Belisario Corenzio (1560-1630) y de Paolo De Matteis (1662-1728), con escenas bíblicas e historias de Santos que exaltan el Nombre de Jesús.

Sobre los cuatro pilares que sostienen la cúpula se encuentran los frescos de los cuatro Evangelistas, obra de Giovanni Lanfranco (1582-1647).

La cúpula actual no es la original, proyectada con gran solemnidad por Paolo Valeriano, porque se derrumbó en el terremoto de 1688.

En la segunda mitad de la bóveda, hasta el ábside, los frescos son de Massimo Stanzione (1585-1656), y representan escenas de la vida de la Virgen María.

EL ÁBSIDE

El ábside y el altar mayor fueron concebidos como un himno de alabanza a la Eucaristía y a la Virgen María. El diseño del ábside es de Cosimo Fanzago (1591-1678), modificado por Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), con seis grandes columnas monolíticas, en el centro de las cuales se alza la gran estatua de la Inmaculada, situada sobre un gran bloque de mármol sostenido por un grupo de ángeles. La estatua es de Antonio Busciolano (1823-1871). Del mismo escultor son las estatuas laterales de los Apóstoles Pedro y Pablo.

El altar mayor es fruto del trabajo de varios artistas napolitanos, sobre una inspiración de P. Giuseppe Grossi, y fue erigido en 1857. Para aquella época costó una suma notable, por sus materiales: mármoles raros, bronces dorados y piedras preciosas.

El órgano de la derecha,
de Pompeo di Franco.

Sobre una base de mármol negro se alzan tres bajorrelieves de bronce: a la izquierda, la Cena de Emaús (realizada por Salvatore Irdi), a la derecha, la Promesa de la Eucaristía en Cafarnaúm, y en el centro una reproducción de la Cena de Leonardo da Vinci. Estos dos últimos bajorrelieves son obra de Gennaro Calì.

Por encima, junto con otros símbolos didascálicos e históricos relacionados con el misterio eucarístico, enmarcados en medallones en forma de concha sobresalen ocho bustos de Santos que se distinguieron particularmente en la glorificación de la Eucaristía: de izquierda a derecha son S. Juliana de Lieja, S. Estanislao Kostka, el Beato Lanfranco de Canterbury, S. Tomás de Aquino, S. Francisco Borja y S. Gaetano Thiene. Estos medallones son obra de Gennaro Calì, excepto el tercer y el cuarto busto, realizados por Costantino Labarbera.

El Tabernáculo, realizado principalmente en malaquita, culmina en una inscripción que expresa la idea de todo el altar: "Deus absconditus heic": aquí está el Dios escondido.

En las paredes a ambos lados del altar mayor se abren dos elegantes tribunas en mármol rojo, sobre portales igualmente marmóreos, y los dos coros con grandes órganos del siglo XVII. El Órgano de la derecha es de 1650, obra de Pompeo di Franco, restaurado en 1986 por Gustavo Zanin. Tiene 52 registros y 2.523 caños. El órgano de la izquierda, de Vincenzo Miraglia, es anterior a 1646 y ya no funciona.

NAVE DERECHA

Comprende cinco capillas. En primer lugar, la capilla de S. Carlos Borromeo (1538-1584). El retablo que representa al Santo es de Giovanni Bernardino Azzolino (c. 1560-1610).

Capilla de la Visitación y de S. José (Giuseppe) Moscati

Sigue la capilla de la Visitación. El retablo es el último trabajo de Massimo Stanzione (1585-1656), que dejó sin concluir, y fue terminado por un discípulo.

Bajo el altar se encuentra una urna de bronce que contiene los restos mortales de San Giuseppe Moscati (1880-1927), canonizado el 25 de octubre de 1987 por Juan Pablo II.

El Santo fue profesor de Bioquímica en la Universidad de Nápoles, Director del Hospital de los Incurables, amigo incansable de los que sufren, en los cuales vio a Cristo. La triple actividad del Santo se halla ilustrada en el tríptico esculpido en la urna por Amedeo Garufi, nacido en Palermo en 1918.

El panel de la izquierda representa al Profesor entre sus alumnos; el del centro, al Santo iluminado por la Eucaristía; el de la derecha, al médico, consuelo de enfermos y de dolientes en el Hospital de los Incurables. A la izquierda se puede admirar una estatua de bronce del Santo, colocada en 1990, obra de Pier Luigi Sopelsa.

"El sueño de José", fresco de la bóveda de Massimo Stanzione.

En las Salas Moscati, a las que se accede por una puerta situada a la izquierda de la capilla de S. Francisco Javier, se pueden visitar los recuerdos del Santo, y una serie de paneles fotográficos que ilustran las diversas etapas de su vida, y después los momentos de la Beatificación y la sucesiva Canonización.

Sigue - en el centro de la nave - la capilla de S. Francisco Javier (1506-1552), el jesuita considerado como el más grande misionero de la era moderna, que fue proclamado Patrón de las Misiones junto con S. Teresa de Lisieux. Francisco Javier predicó el cristianismo en la India, el archipiélago malayo y el Japón.

El retablo, que representa al Santo mientras recibe una visión de la Virgen, se ha atribuido a Giovanni Bernardino Azzolino (1560-1610). Las tres telas de la parte superior, con episodios de la vida del Santo, son de Luca Giordano (1632-1705), mientras que los frescos de la bóveda, con otros episodios de la vida de S. Francisco Javier son de Belisario Corenzio (1560-1630) y Paolo De Matteis (1662-1728).

En la capilla de S. Francisco Borja (1510-1572), tercer General de la Compañía de Jesús, el cuadro representa al Santo orando ante el SS. Sacramento, y se ha atribuido a Sebastiano Conca (1679-1764).

Última de la nave derecha es la capilla del Sagrado Corazón, antaño dedicada a la Santísima Trinidad. Los frescos de las paredes laterales son de Belisario Corenzio (1560-1630). El cuadro que representa a la SS. Trinidad con grupos de Santos se encuentra ahora en un lateral de la capilla de S. Ignacio y es obra de Guercino (1591-1666).

El Crucifijo, obra de Francesco Mollica.

NAVE IZQUIERDA

También en esta nave se abren cinco capillas. La primera es la capilla de los Santos Mártires. El retablo representa a la Beata Virgen con el Niño y tres santos mártires. Se ha atribuido a Giovanni Bernardino Azzolino (1560-1610).

La segunda es la capilla de la Navidad, con el gran cuadro de Girolamo Imparato (1550-1621), que culmina el altar.

Sigue en el centro de la nave la capilla de S. Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Orden de los Jesuitas. Entre columnas y esculturas de mármol se observan las estatuas de David y Jeremías, ambas de Cosimo Fanzago (1593-1678). En la parte superior dos telas representan la historia del Santo y son de José de Ribera (1588-1652). Los frescos de la bóveda, con episodios de la vida de S. Ignacio, son de Paolo De Matteis (1662-1728).

Pasamos después a la capilla del Crucifijo. El Crucifijo, con la Beata Virgen y S. Giovanni, es una escultura lígnea de Francesco Mollica, tallador napolitano del siglo XVII.

Bajo el altar se halla la urna que contiene las reliquias de S. Ciro, médico, eremita y mártir, que vivió en el siglo III, en el tiempo de las persecuciones de Diocleciano. En el lado derecho, en una urna cineraria romana, se conservan las reliquias de S. Juan soldado, compañero de S. Ciro.

Estatua en lo alto del obelisco.
Foto de Vittorio Di Cesare

Al fondo de la nave izquierda se encuentra la capilla de S. Francesco De Geronimo (1642-1716). La estatua del santo jesuita, apóstol de Nápoles en la segunda mitad del siglo XVII, fue esculpida por Francesco Jerace en 1934.

Los dos imponentes Relicarios laterales, con setenta bustos de santos mártires en madera dorada son, según recientes investigaciones, obra (de 1617) en gran parte del tallista napolitano Giovan Battista Gallone.

La Sacristía contiene frescos de Aniello Falcone (1600-1665). El Lavabo, en la parte posterior, es obra en mármol policromado de Dionisio Lazzari.

EL OBELISCO DE LA PLAZA DEL GESÙ

En el centro de la plaza se alza la aguja marmórea en honor de la Virgen Inmaculada erigida en 1747 con las ofertas del pueblo napolitano, por iniciativa del jesuita Francesco Pepe. El obelisco tiene 34 metros de altura (sobre un proyecto de Giuseppe Genoino), y está rematado por la estatua de bronce de la Inmaculada, que se yergue sobre una gran esfera circundada por querubines.

En los ángulos de la balaustrada se encuentran cuatro estatuas de Santos jesuitas: S. Ignacio de Loyola, S. Francisco Borja, S. Francisco Javier y S. Francisco Regis.

En la cúspide, dos medallones enmarcan los bustos de S. Luis Gonzaga y S. Estanislao Kostka, obra de Francesco Pagano y Matteo Bottiglieri.


Home Page

moscati@gesuiti.it